Artículo 1.

La evaluación. La evaluación, entendida como  “un proceso sistemático y permanente que comprende la búsqueda y obtención de información de diversas fuentes acerca de la calidad del desempeño, del avance, del rendimiento o logro del educando y de la calidad de los procesos, procedimientos y estrategias empleadas por los educadores (docentes, padres, comunidad),implica además,  la  organización y análisis de la información a manera de diagnóstico, la determinación de su importancia y pertinencia de conformidad con los objetivos propuestos, la determinación de los factores que están incidiendo en los resultados obtenidos (parciales y finales)en relación con los esperados y las decisiones que se derivan de ese proceso”[1].  En consecuencia, los criterios, instrumentos, estrategias, temas y tiempos que se tendrán en cuenta para evaluar, serán diseñados, revisados y adoptados en reuniones de área y consignados en los planes correspondientes.  Además,  deberán ser presentados a los estudiantes al comenzar cada período académico y se registrarán en el formato de avances pedagógicos de cada curso.  Para diseñar las estrategias de  evaluación es preciso tener en cuenta que en el colegio la Merced la evaluación debe:

  1. Brindar información clara y precisa a los estudiantes, a sus acudientes y a la institución, sobre el estado de los procesos para la adquisición de las competencias, entendidas como el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para el enriquecimiento personal y social.
  2. Reportarse en términos de desempeños y de acuerdo con la escala fijada.
  3. Enmarcarse dentro del PEI, estar en concordancia con los planes de área y los objetivos institucionales.
  4. Ser continua, sistemática y servir para reorientar los procesos y trazar estrategias en los Consejos de evaluación y promoción.
  5. Emplear variedad de  formas, técnicas, herramientas e instrumentos (mínimo tres).
  6. Ser conocida por los estudiantes al inicio, durante y al finalizar cada proceso, antes de entregarse a coordinación.
  7. Permitir la participación de los distintos actores del proceso.
  8. Ajustarse periódicamente.
  9. Tener en cuenta las  dimensiones ética, cognitiva y social del desarrollo humano.


[1] IAFRANCESCO, Giovanni. La Investigación en Educación y Pedagogía. Fundamentos y técnicas. Bogotá, Magisterio, 2004.